Por Sebastián Lachone. Publicar un primer libro implica exponer ideas, recuerdos y experiencias personales ante los lectores. Ese fue el desafío que asumió Silvia Davis con "Dar la Tasha", una obra editada por Editorial Autores de Argentina que reúne textos atravesados por la memoria, el humor y la ficción. La autora presentó el libro en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y, en esta entrevista, reflexiona sobre el proceso de escritura, la experiencia de la publicación y las expectativas que le genera este nuevo camino.
¿De dónde nace la expresión "Dar la Tasha" y por qué sentiste que era el concepto adecuado para darle identidad a tu primer libro?
La expresión es un juego de palabras entre "dar la talla", por esto de no estar a la altura de las circunstancias, tanto en mi tamaño corporal como en el sentimiento de no ser suficiente. Está escrito "Tasha" porque era mi nombre en las redes sociales y mucha gente continuó llamándome así. Me pareció que era el mejor resumen entre la persona y el personaje, y por eso era el título adecuado.
En el libro aparecen recuerdos de la infancia, la familia y la adultez. ¿Cómo fue escribir aspectos tan íntimos de tu vida y compartirlos con los lectores?
Desde la adolescencia escribía como una forma de catarsis y, con el paso del tiempo, incorporé elementos de ficción. Saber que muchas personas conocerán fragmentos de mi historia mezclados con esas construcciones imaginarias genera algo de nervios. Lo interesante es que no todos pueden distinguir qué es completamente real y qué forma parte de la ficción dentro de los textos.
¿Cómo fue el proceso de selección y edición de los textos hasta convertirlos en un libro?
Fue diferente al trabajo que suelen realizar autores que cuentan con un editor personal. En mi caso fui quien seleccionó y reunió los textos. Muchos de mis relatos favoritos nacieron durante distintas ediciones de jugar en los Mundiales de Escritura, por lo que ya habían recibido comentarios y observaciones de compañeros de esos espacios. La editorial se encargó de la edición general, el diseño de tapa y la contratapa.
¿Cómo viviste esa experiencia en el stand de Autores Argentinos y qué sentiste en el contacto cara a cara con los lectores que se acercaban a conocer Dar la Tasha?
El contacto con los lectores fue una experiencia un poco irreal. La Feria del Libro es un evento cultural de enorme importancia y pasar de espectadora a protagonista fue un honor muy grande. Lo viví como un momento feliz e inolvidable que además pude compartir con familiares y amigos. Fue un día incomparable.
¿Qué comentarios o devoluciones te sorprendieron más después de la publicación del libro?
Recibí comentarios muy positivos y varias personas se sorprendieron porque desconocían mi faceta como escritora. Me llamaron mucho la atención los elogios porque no esperaba una recepción tan buena. Quienes me conocen encontraron en el libro mi humor ácido y parte de mi sensibilidad, aunque no siempre pudieron identificar qué correspondía a experiencias reales y qué a la ficción.
Después de todo este recorrido, desde la escritura hasta la presentación del libro, ¿qué te dejó esta experiencia y qué proyectos imaginas para el futuro?
Tener mi nombre en la tapa de un libro es un sueño cumplido que me dejó la enorme satisfacción de poder compartir mis historias. Creo que en algún momento puede existir un segundo libro. Por ahora disfruto de este logro y de todo lo que generó "Dar la Tasha".










